Carácter Contemplativo
«La unidad basada en la caridad, es desde el
principio la fuerza y la gloria de la Orden Cisterciense» ,
es hoy día fomentada «ante todo, por un sentido profundo de nuestra comunión en
la experiencia vivencial de nuestros valores comunes». Esta es la razón por la
cual la Vida Cisterciense, ha confirmado junto con las observancias
fundamentales, la orientación
contemplativa de nuestra Orden.
Somos y Tenemos
1. Fieles al pensamiento de sus fundadores los monjes
Cistercienses vivimos bajo una Regla y un Abad en una comunidad estable,
separada efectivamente del mundo y unida por el amor a Cristo.
2. Padre espiritual de comunidad, el Abad interpreta
la voluntad de Dios, especialmente escuchando a sus hermanos en el espíritu.
3. En
el horario se mantiene el equilibrio requerido por la Regla de San Benito entre
el Opus De¡, Lectio Divina y trabajo manual.
4. La hora de levantarse se determinará de tal manera
que las Vigilias conserven su carácter tradicional de oración nocturna, en la
espera del retorno del Señor.
5. Tendemos a la oración continua, por lo que
necesitamos todos los días un tiempo fijo para la oración. El Abad cuidará
solícitamente de ello, tanto para el conjunto de la comunidad como para cada
individuo en particular.
6. Este afán por la oración debe ser vivido en un
clima de recogimiento y silencio, del cual todas son responsables.
Particularmente se mantendrá el silencio nocturno y el silencio en los lugares
regulares.
7. La separación del mundo exige que las salidas sean
raras y seriamente motivadas. El uso de la radio y de la televisión es
excepcional. También se requiere discreción en la utilización de los demás
medios de comunicación.
8. Nuestros
monasterios deben practicar una generosa hospitalidad, sin que ésta implique
menoscabo alguno al carácter contemplativo de nuestra vida.
9. El régimen alimenticio es sencillo y frugal. Se
observa la práctica monástica del ayuno y la abstinencia.
10. Se conserva el hábito corno signo distintivo de la
Orden. Su uso puede diferir según las casas.
11. La vida de la comunidad como la de cada una de las
monjas, se distingue por su sencillez y pobreza. Además es estimulada mediante
una corrección fraterna verdaderamente evangélica.
12. Los monasterios de la Orden establecen el detalle de
sus observancias, dentro de las limitaciones de las presentes normas. Estas
experiencias se refrenden con una consulta efectiva a la comunidad, y sus
modalidades podrán variar.
13. Aquello que no afecta al derecho común, no
conservará sino un valor directivo.
14. El resultado de las experiencias es controlado por
el Visitador y lo comunica en su informe al Capítulo General.
15. Estas
experiencias son objeto de un intercambio de impresiones en las Conferencias Regionales,
para que las Comunidades sean ayudadas en su trabajo de búsqueda.